Acerca de las quemaduras solares y el cáncer de piel

¿Qué tan peligrosas pueden ser las quemaduras solares? El riesgo de una persona para padecer el melanoma, la forma más grave de cáncer de piel, se duplica si esta ha tenido cinco o más quemaduras de sol. Por desgracia, son mucho más comunes de lo que deberían ser.


Una quemadura de sol con ampollas en la niñez o en la adolescencia duplica las probabilidades de desarrollar un melanoma posteriormente en la vida de una persona. Veamos cómo la exposición al sol se relaciona con el cáncer de piel.

Los dos tipos de cáncer de piel no melanoma más comunes, el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas, están directamente relacionados con la acumulación de sol durante muchos años. De hecho, los lugares más comunes para ambos tumores son las áreas expuestas al sol, como la cara, las orejas, las manos, entre otras, aunque no es inaudito que un carcinoma de células basales o carcinoma de células escamosas aparezca en una zona del cuerpo no expuesta al sol.

lEl melanoma es diferente. Se cree que el patrón de exposición al sol que produce el melanoma es el de la exposición breve e intensa, en lugar de años de bronceado. Algunos estudios indican que el carcinoma de células basales también puede ser desencadenado por este mismo patrón.

Existen otros factores de riesgo asociados con el melanoma, tal como la historia familiar y el tipo de piel. Al igual que el cáncer de piel no melanoma, el melanoma puede aparecer en cualquier zona del cuerpo, independientemente de si en ese lugar ocurrió una quemadura solar o no. Por tanto, lo más seguro es evitar siempre la sobreexposición a los rayos del sol. No se olvide de nuestras sugerencias:

• Busque la sombra, especialmente entre las 10 a.m. y 4:00 p.m.
• No se queme
• Evite el bronceado y la radiación ultravioleta de las cabinas de bronceado.
• Utilice un protector solar con un FPS de 15 o más todos los días.
• Aplíquese 1 onza (2 cucharadas) de protector solar en todo el cuerpo 30 minutos antes de salir al exterior. Vuelva a aplicar cada dos horas.
• Cúbrase con ropa, incluyendo un sombrero de ala ancha y gafas de sol con protección UV.
• Mantenga a los recién nacidos fuera del sol. Los protectores solares deben usarse en bebés mayores de seis meses.
• Examine su piel de la cabeza a los pies todos los meses.
• Consulte a su médico cada año para un examen de piel profesional.

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